Durante una semana no hemos pasado a ver el trigo, porque nos fuimos a Madrid un par de días, pero ayer se acercaron Dani y Rubén con la chica que nos dio las semillas para medir la humedad y se encontraron esto:

Como veis, tenemos una plaga de ratones que están zampándose nuestro trigo y en cuestión de días ya han esquilmado la mitad de la cosecha. La verdad que el hecho de que haya sido justo en este punto, tan cerca del final, me ha dejado absolutamente aplastada. Ayer no pegué ojo, y dentro de un par de horas me voy a segar de urgencia para salvar lo que queda. Aunque la humedad aún sea del 21%, me da igual, se secará en casa, al resguardo de los bichos. Al menos, que tengamos grano para sembrar el año que viene. Ayer cuando me lo contaron me daban ganas de llorar. Igual os parece una exageración, pero es que hemos puesto tanta ilusión en esto, tanta.....
Sabíamos que las ratas son un problema en la isla, porque no tienen depredadores naturales (maldito desequilibrio biológico) pero nos dijeron que se comían el trigo una vez segado, no aún en la caña. Esto ha sido algo que nadie se esperaba. Pero habrá que tomarlo como parte del aprendizaje de cara a nuestra próxima campaña. Quizá haya que plantearse tener una zona de "buffer" con cereal plantado que haga de "cebo" para que vayan primero allí y nos sirva de aviso para salvar la parte buena.... no sé. En todo caso, ahora entiendo a esos agricultores que salen en la tele, desolados tras perder la cosecha por el granizo. Se merecen un monumento.
Entre esta tarde y mañana segamos. El viernes os cuento cuanto hemos salvado.

