Os cuento: la masa madre seca olía a agrío un montón, así que me imagino que será "efectiva".
He seguido a rajatabla las proporciones de la receta, incluso usando las marcas que ellos recomiendan, y era una masa INMANEJABLE de pegajosa que estaba. He hecho lo que recomienda Dan Lepard de dejar reposar, untar el mármol y las manos de aceite y trabajarla, y ni por esas: he sido incapaz de conseguir algo decente, sin añadir harina. Por eso, he espolvoreado un par de veces la masa y la mesa con harina, que se ha ido incorporando mientras amasana (a mano, esta vez).
Al final, he obtenido una masa con la textura que conozco.
La he puesto a levar, y luego, he desgasificado y plegado. He puesto a levar de nuevo, pero he tenido que salir a llevar a mi hija al cole, y cuando he vuelto se había bajado un poco por el medio. No estoy segura de si ha sido sobrelevado, o que la niña se ha apoyado y la ha chafado.
Pero bueno.. yo no me iba a rendir después de todo el día por esa pequeñez, ¿verdad? Lo he metido al horno.
Aquí podéis verlo unos 10 minutos antes de sacarlo:

En ese momento la piedra tenía que estar caliente por narices, ya que llevaba dentro casi dos horas, entre el precalentamiento, el horneado del primer pan, y el de unos muffins que he hecho entre los dos panes.
He tenido el pan cerca de una hora... no sé si ha quedado demasiado moreno o qué... pero bueno, éste es el resultado:


Ahora está enfriándose, ¡veremos qué tal está por dentro, que es mi primer pan con centeno!
¿Este, por ser de centeno, es mejor abrirlo cuando pase un día o dos?
¡Desde luego, ha sido un día panadero en toda regla!