Primero probé Levadura Madre, en Sainz de Baranda



Me decepcionó bastante. El pan de centeno con nueces no tenía muchas nueces... ni sabía a centeno. El pan de masa madre tenía una textura interesante, pero el fondo de sabor era algo extraño, era una acidez como de masa madre, pero (no sé explicarlo), tenía un ligero toque rancio (ya digo que es difícil de explicar). Recuerdo un poco de ese toque en el pan de centeno (el que no parecía tener mucho centeno). No sé, tal vez ese día se les había pasado la madre, o bien tenía algún otro aditivo que daba ese sabor.
Luego probé Madre hizo pan, lo compré en Poncelet, Argensola.


Había leído tanto de este pan que tal vez iba con muchas expectativas al que parecía "el pan del momento en Madrid". Compré un pan de centeno (al ser una tienda de queso, tampoco me pudieron decir si era 100% centeno o algún otro dato, lógico por otra parte). El pan de centeno, sin ser realmente carísimo (pesaba 1 kg), me decepcionó por carecer de lo que se espera de un pan de centeno de masa madre: unos aromas y un sabor embriagador... sencillamente no estaban allí. El pan de pasas y nueces me pareció más mediocre, no tenía apenas aroma, la textura era como de bollo, la corteza no crujía, imagino que las dos estaban causadas por la presencia de grasa, tal vez leche o mantequilla. 4,85 y 3,95 € respectivamente. No me importa pagar 8,80 € por dos panes, en serio, pero si realmente lo merecen. Estos, en mi opinión (no tengo otra) no lo merecían. Una pena. Sobre todo ese centeno me dejó muy triste; me da pena ver cómo se desprestigia el nombre del centeno en tantos y tantos panes (algo similar pasa con el término "pan gallego"; si yo fuera gallego, ardería en llamas). Con lo fácil que es hacer un buen pan de centeno: masa madre bien trabajada, reposo... sale solo. Cuando lo hago en los cursos es uno de los panes que los alumnos más repiten, porque está chupado. Un pan lleno de aromas y sabores que te transportan
Finalmente, me recomendaron el Horno San Miguel, en Abtao


Compré el pan gallego y la barra gallega (aunque en Galicia siempre alucinen con el término "barra gallega"). Los dos me parecieron panes "sin más", sin el carácter que esperas de un pan rústico gallego, ni su color, ni su aroma. No recuerdo el precio, pero me pareció barato o razonable.
Vaya, que al final va a ser verdad eso de que en Madrid el buen pan es difícil de encontrar.
Por cierto, un día a la ofi un compañero trajo una hogaza del museo del pan gallego. No recuerdo el precio que me dijo, pero a calidad/precio, creo que me pareció lo más razonable que he probado en Madrid.


