La cocina de Babette escribió:queremos evitar que se nos 'vaya', que se ponga celulítica
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¿Es a eso a lo que te refieres,
Bea?
Hola Izaskun,
Cuando hablo de que se te vaya la masa es cuando le estás añadiendo los ingredientes pesados (el azúcar y las yemas). Si lo haces muy despacio, lograrás que la masa no se 'deshaga', no se te ponga celulitica y no la puedas recuperar del todo. Con el roscón es mucho más fácil, pero también hay que añadir los ingredientes poco a poco. Cuando lo consigues, es muy agradable trabajar con ella, la masa se va poniendo blandita pero no se pone celulítica, sigue estando bonita, lisa. La verdad es que no es fácil e incluso cuando se te va, puedes lograr un buen pandoro, eso sí, dejándola en la nevera toda la noche y hojaldrando al día siguiente. Este es mi sistema, pero seguro que hay otros diferentes que también funcionan. Bueno, pues con mucha paciencia y largos reposos uno consigue que la masa siga siendo agradable tras haber añadido todo menos la mantequilla. Es importante, pero no es la clave, para mí una de las claves es la levadura, usar levadura osmotolerante es muy importante, porque la que no lo es no consigue hacer crecer a la barbaridad de masa que es la masa de pandoro, vamos, que crece menos de lo que tiene que crecer, y cuando esto ocurre, el resultado final es aceitoso y abizcochado. Si usas la levadura osmotolerante, la masa crece. Pero luego hay otra clave más, que es la temperatura inicial, es importante que el pandoro crezca en un ambiente caldeado al principio, luego cuando ya está bastante alto, si te tienes que ir a dormir, entonces sí puedes meter la masa en la nevera. Y no vale, en mi experiencia, con una temperatura ambiente de 20-21 grados, la cosa va mucho mejor si llegamos a unos 25. Esto se consigue fácil en el horno con un cazo de agua que haya hervido. Es una alegría cuando durante las primeras horas tu masa va creciendo a buen ritmo. A veces, porque has hojaldrado el pandoro por la tarde, el pandoro todavía no está listo para hornear a última hora y te tienes que ir a dormir y entonces es cuando lo puedes meter en nevera (siempre que se quede cerca del borde) o dejarlo en un lugar fresquito de la casa, cuando todavía no está tan alto. En la escuela, yo me paso a última hora de la tarde a ver los pandoros de los alumnos, y los dejo fuera si todavía no han alcanzado el tope del molde porque es un lugar frío y cuando llegamos por la mañana, el pandoro ya está superando el borde. Luego a primera hora, si todavía puede crecer más, podemos esperar o volver a meter en un lugar cerrado con el agua caliente (un horno, un micro, un armarito). El pandoro crece y crece, más de lo que uno se imagina, y sólo debemos hornearlo cuando notamos que la parte de arriba empieza casi a colapsar, el primer asomo de arruga. Cuando esto ocurre, ya no puede crecer más y hay que hornear.
No es raro eso que te ha pasado de que la parte de abajo se te quede aceitosa, hay que enmantequillar el molde con discreción, porque si no se te acumula demasiada abajo. ¿Es posible que eso es lo que te haya pasado? Si has hojaldrado el pandoro, al meterlo en el molde no es que lo puedas formar demasiado. Haces con él una bola que no muestre doblecese por los lados (aunque las tendra debajo ya que no te puedes poner a bolear como con un pan normal) y lo metes al molde con la parte bonita hacia arriba. Durante el levado, las arrugas desaparecen. Si las tuyas no han desaparecido igual tenía mucha harina superficial o quizás la masa estaba algo seca. Pero Izaskun, tu pandoro tiene muy buen aspecto, la miga no parece nada abizcochada, al contrario, se ve muy suave, hasta te hace tiritas. Igual te puede quedar algo más liviano, pero es un pandoro de verdad, no un gran bizcocho. Los agujeros cavernosos, no sé, yo no los veo, ¿añadiste manteca de cacao? Si la añades en trozos algo grandes luego deja huecos al derretirse.
Bueno, pues espero que esto te ayude, pero en cualquier caso, a mí me gusta tu pandoro, un poquito más de cocción quizás para que no colapse tanto (quieres que todas las paredes estén bien doradas) y poco más, a la panza.
Besos y abrazos,
Bea