Amasando con guantes
Publicado: Mar 12 Oct, 2010 22:36
Yo no sé como lo hacen ¿Alguno de vosotros tiene la respuesta?
En la mayor parte de los videos aparecen los panaderos profesionales trabajando sus masas más o menos hidratadas y pegajosas y terminan con las manos secas y casi limpias de masa.
Sea por mi afición a las masas muy hidratadas o no sé porque causa, termino con las manos hechas un cristo y sacando masa entre los dedos, en el dorso, por todos lados.
Me consta que a muchos os pasa lo mismo; ahí está abierto el hilo de “con las manos en la masa” que abrió paaq. Incluso hay quien confiesa amasar con una sola mano conservando la otra limpia para con la rasqueta ir limpiando la de faena.
He probado consejos de todo tipo; enharinarse las manos, mojarlas con agua fría, con aceite. Al poco la capa protectora de lo que sea, desaparece y vuelta a empezar con las manos llenas otra vez de masa.
El meollo del asunto no deja de ser una cuestión de interacciones fisicoquímicas entre la masa y la piel. En mi caso al menos, la adherencia entre ambas parece ser la misma que entre las partículas de la masa entre sí. Pero tratar de comprender el fenómeno no disminuye los pegotes en las manos.
En especial hay una masa en la que al final añado lino macerado con apariencia de moco pegajoso (perdonad, pero es la forma más descriptiva de nombrarlo) que transforma el conjunto hasta entonces civilizado en una masa intratable. Y no, no, me niego a echarle más harina. Podría añadir el lino en crudo o tostado pero caramba no le da al pan la misma textura final.
Así que el otro día, lo confieso, me puse unos guantes. Lo siento, no me echéis encima a la Santa Inquisición y mucho menos del foro, pero me dije que ya era hora de probarlo.
Si, ya sé que el contacto con la masa transmite inapreciables sensaciones sobre su estado y que para muchos supone hasta una experiencia espiritual y casi mística, pero lo he hecho.
Me puse los guantes extrafinos de latex natural (eso dice el paquete) antes de empezar y comencé la experiencia.
Pues bien, el rollo de las adherencias que decía antes funcionó. Terminé el amasado con una cantidad ínfima de masa en los guantes que se va en un santiamén bajo el agua del grifo. Al menos con esta masa lo tengo claro.
El pan salió estupendamente, lo pude formar a conciencia por primera vez y en el sabor no eché en falta la ausencia de células epidérmicas en diferente estado de degradación y otros acompañantes habituales y menos nombrables del amasado a mano desnuda.
En la mayor parte de los videos aparecen los panaderos profesionales trabajando sus masas más o menos hidratadas y pegajosas y terminan con las manos secas y casi limpias de masa.
Sea por mi afición a las masas muy hidratadas o no sé porque causa, termino con las manos hechas un cristo y sacando masa entre los dedos, en el dorso, por todos lados.
Me consta que a muchos os pasa lo mismo; ahí está abierto el hilo de “con las manos en la masa” que abrió paaq. Incluso hay quien confiesa amasar con una sola mano conservando la otra limpia para con la rasqueta ir limpiando la de faena.
He probado consejos de todo tipo; enharinarse las manos, mojarlas con agua fría, con aceite. Al poco la capa protectora de lo que sea, desaparece y vuelta a empezar con las manos llenas otra vez de masa.
El meollo del asunto no deja de ser una cuestión de interacciones fisicoquímicas entre la masa y la piel. En mi caso al menos, la adherencia entre ambas parece ser la misma que entre las partículas de la masa entre sí. Pero tratar de comprender el fenómeno no disminuye los pegotes en las manos.
En especial hay una masa en la que al final añado lino macerado con apariencia de moco pegajoso (perdonad, pero es la forma más descriptiva de nombrarlo) que transforma el conjunto hasta entonces civilizado en una masa intratable. Y no, no, me niego a echarle más harina. Podría añadir el lino en crudo o tostado pero caramba no le da al pan la misma textura final.
Así que el otro día, lo confieso, me puse unos guantes. Lo siento, no me echéis encima a la Santa Inquisición y mucho menos del foro, pero me dije que ya era hora de probarlo.
Si, ya sé que el contacto con la masa transmite inapreciables sensaciones sobre su estado y que para muchos supone hasta una experiencia espiritual y casi mística, pero lo he hecho.
Me puse los guantes extrafinos de latex natural (eso dice el paquete) antes de empezar y comencé la experiencia.
Pues bien, el rollo de las adherencias que decía antes funcionó. Terminé el amasado con una cantidad ínfima de masa en los guantes que se va en un santiamén bajo el agua del grifo. Al menos con esta masa lo tengo claro.
El pan salió estupendamente, lo pude formar a conciencia por primera vez y en el sabor no eché en falta la ausencia de células epidérmicas en diferente estado de degradación y otros acompañantes habituales y menos nombrables del amasado a mano desnuda.